Casa 103
Boating Club, Buenos Aires, Argentina 1997
Memoria Descriptiva
Los dos terrenos contiguos presentaban serios inconvenientes de implantación debido a la fuerte presión que ejercen sobre la buena orientación de los mismos, una serie de edificios de considerable altura cuyos servicios enfrentan la fachada norte de las viviendas a proyectar.
Además, uno de los lotes tiene solo ocho metros de frente, ubicado a 45° con referencia a la plazoleta de acceso, siendo su límite por el sur, una medianera vecina no tratada.
La solución propuesta para la implantación de las casas se basa en la negación de la cara norte de los terrenos, generando un entorno inmediato propio, evitando así, tanto las visuales hacia el norte en ambos lotes, como las del sur en el de la esquina de la medianera vecina. Se logra así, una ampliación espacial en este último lote, del sector de acceso, seriamente comprometido con la urbanización general.
Es por ello que se decidió crear una calle de acceso a ambas viviendas con características de boulevard que une al cul de sac con la calle 33 Orientales, sobre la que se ubican las cocheras, único punto de conexión de las unidades.
A partir de la calle propuesta, se desarrollan las dos viviendas respondiendo a tipologías diferentes, según su particular ubicación en el conjunto.
Hacia el este se plantea una vivienda en dos plantas con partido lineal y expansión lateralizada sobre el jardín. El mismo, conectado espacialmente al cul de sac genera un pulmón urbano donde el límite entre lo público y lo privado se materializa con lomas verdes y vegetación diversa que dan colorido a la propuesta general.
Sobre el sector oeste de la calle se organiza una vivienda con claro partido centralizado.
Un patio de generosas dimensiones se presenta como el espacio articulador del resto de las actividades de la casa que se desarrolla íntegramente en planta baja.
Tanto la implantación como la propuesta espacial apuntalan la idea de las visuales propias, siendo las barrancas de San Isidro, sobre el oeste, la única tensión buscada a través del patio y su fuente central.
La estructura resistente y la conformación morfológica del conjunto dependen del uso del ladrillo como protagonista principal. El techo de chapa y tejas grises, la carpintería blanca y las clásicas molduras lugareñas, terminan de configurar una propuesta, que por su equilibrio, se integra naturalmente a la vieja tradición sanisidrense.