El Bicentenario se presenta como una ratificación de los principios federales, por los que actualmente aboga la gran mayoría de los argentinos.
Más allá de ser un acto conmemorativo, nos ofrece la oportunidad de reflexionar y consensuar soluciones que aseguren un siglo XXI más equilibrado para toda la nación.
Es por ello que al margen de las bases del concurso, presentamos un marco de referencia general más abarcativo a nivel país, donde el proyecto a realizar adquiera entonces, un claro sentido de desarrollo nacional y no sea solamente un símbolo de conmemoración.
Proponemos entonces:
La eliminación del puerto de Buenos Aires en su carácter de puerto comercial a nivel nacional.
La partición y reubicación del mismo en áreas de mar abierto u otras zonas a estudiar donde se garantice la correcta vinculación con la red nacional de carreteras terrestres u otras que lo vinculen con todo el país.
La federalización real de la Aduana, tanto geográfica como económica.
El desarrollo de de un puerto turístico-deportivo dentro del plan de reurbanización general del actual puerto de Buenos Aires.
Como consecuencia inmediata de estas medidas, se obtendrán significativos beneficios urbanos, tales como:
La reafirmación del contacto Río-Ciudad con la escala adecuada a una de las capitales más importantes del mundo.
La eliminación de barreras visuales sobre el río que actualmente producen los contenedores que acopian mercaderías de importación y exportación.
La eliminación del circuito de camiones, que no sólo perturban el transito vehicular de la ciudad, sino que producen además un alto grado de contaminación visual, acústica y ambiental.
La aparición de nuevas localidades o resurgimiento económico de las actuales, en función de la red vial nacional, reafirmando una vez más la propuesta federal para la Argentina.
La propuesta urbana se funda en la idea de un “manto único” que alberga en forma de símbolo a todas las regiones del país. Un gran techo en forma de cielo que cubre todos los intereses nacionales.
La composición general se resuelve como un gran foro cultural y turístico, donde la torre del Nuevo Hotel de Inmigrantes, se lee como un hito de acceso a toda el área. La misma, de planta triangular variable, se presenta esbelta, rodeada por un edificio de escala acorde con los docks preexistentes, terminando por definir así, el perfil propuesto para Puerto Madero.
El viejo hotel, hoy museo, se conecta al conjunto a través de las plazas rediseñadas, adquiriendo un nuevo valor arquitectónico debido al mejoramiento de las perspectivas propuestas.
La composición urbana se completa entonces hacia el este con el museo, la reubicación de la fragata Sarmiento, las esculturas que surgen del agua en la dársena intermedia y el gran techo sobre el espigón principal.
Este último cruza sobre el agua hacia el norte, enmarcando un pequeño anfiteatro cuya escena se genera en forma de isla.
Bajo el techo del espigón se desarrolla una plataforma que alberga las “cajas regionales” del país, que a modo de sacabocados, se presentan con un diseño inteligente, ya que propondrán al visitante, diversas alternativas de contacto con la región a visitar. Es así que lo real, virtual o escenográfico conformarán un paseo cultural por todo el territorio nacional.
Por debajo de dicha plataforma se desarrollará todo el estacionamiento del conjunto, con accesos puntuales al foro cultural.
El paseo se completa con una rambla gastronómica que se proyecta sobre el ala oeste de la plataforma y donde estarán representadas todas las regiones. Desde la misma se ofrece una vista panorámica de la ciudad a través del río, cumpliendo así una de las premisas básicas de los proyectistas.
Para lograr el objetivo de reurbanización total del área, se anexó al predio dado en estudio, el espigón que lo limita al norte, convirtiéndolo en un boulevard que garantice un atractivo paseo vehicular de fácil acceso, dotado de áreas generosas para estacionamiento y ferias. Sobre el ala sur de dicho espigón, balconeando al río, se emplazará el estadio polifuncional “Luna II”.
Pensamos que la postal que ofrecemos para el Bicentenario, no sólo nos permite presentar una mirada hacia nosotros mismos, sino que además colabora para crear conciencia sobre la Argentina que queremos.