El terreno ubicado sobre el green del hoyo 16 del campo de golf de Costa Esmeralda, cuenta con una vista panorámica a la laguna, el fairway, el bosque y el movimiento escalonado de la cancha. Esta fuerte presión visual, sumada a la compleja altimetría del lote, incidió tanto en el planteo de implantación como en la propuesta morfológica de la casa
Luego de ingresar al terreno entre acacias y pinos que favorecen la intimidad de la vivienda, el acceso principal se plantea a través de una loma natural en forma vehicular o peatonal, desde donde por una escalera exterior se llega a la terraza de acceso.
Se optó por un partido lineal sobre pilotes, dejando la planta baja libre, destinada a las cocheras y el área de servicio de la vivienda y dando así continuidad al paisaje preexistente.
En el primer piso se ubicaron los dormitorios cuyo sistema circulatorio lineal refuerza la idea visual del recorrido sobre la cancha.
La última planta, presenta una sucesión espacial desde la terraza de acceso hasta el estar-comedor. Del mismo se desprende un gran deck que vuela sobre el green a modo de palco, para poder aplaudir los approach de los golfistas y disfrutar de las excelentes vistas.
La pileta contenida entre la casa y el bosque permite disfrutar de un sector lúdico al reparo de los fuertes vientos de la zona y se apropia del terreno a través del deck, fogón y un paisajismo agreste que acentúa las cualidades geográficas del lugar.
Hormigón armado a la vista, madera y vidrio, fueron los materiales elegidos, dándole un carácter austero a las fachadas y vinculando el proyecto con el bosque.